miércoles, febrero 21

Alemania organiza la Europa del balonmano hacia la pista y la grada | Deportar

La selección alemana de globos organizó Europa, que organizó una demostración de fuerza tanto en la pista, que se impuso por un competidor del 27 al 14 en Suiza, como en la grada, donde 53.586 espectadores se dieron cita para el debut de la Alemania continental. Una cita que permitió igualar el récord mundial de asistencia a un baile establecido una hora antes, en el choque que tuvo lugar en el mismo escenario, el MERKUR Spiel-Arena de Düsseldorf, en Francia, con Macedonia.

Si la finalización del expediente de asistencia no contó con hombres, después de haber supervisado durante el mes de septiembre las 50.000 entradas vendidas para la jornada inaugural, los más entrevistados se sinceraron sobre la situación alemana. Maxime durante los partidos de última hora de la primera línea Marian Michalczik y el extremo Patrick Groetzki, dos piezas clave en los planos del técnico alemán, el insular Alfred Gislason.

Personas que se han hecho cargo de una pluma del portero Andy Wolff, que parece disputar la repetición, en esta ocasión ante su público, de la acción más importante que llevó a Alemania al título continental en 2016 en Polonia. Y como confirmó las intervenciones de Wolff, quien, por momentos por encima del 66 del siglo, confirmó en un primer tiempo que la guardia alemana se convertía en un muro infranqueable para los siguientes jugadores.

Durante y más, la selección suiza se centró en una sola jugada entre los minutos de asedio y muerte, que no permitió a Alemania romper definitivamente la competición con un parcial de 7-1 que acabó situado en zonas con seis alquileres. Goles (9-3) en el marcador. Pero el cuarto alemán no puede presumir sólo de una carrera sensacional, sino que también cuenta con uno de los jugadores más talentosos del panorama actual, el pívot Juri Knorr.

El jugador alemán, que durante su etapa formativa pasó por la puerta del Barça, demostró que no era en sí mismo un magnífico pastor, sino también un goleador despiadado como testiguan sus seis dianas con lo que golpeaba.

No hace falta, sin embargo, la selección alemana la mejor versión de la tercera pata sobre el que sostiene las opciones de medalla del conjunto local, el pivote Johannes Golla, autor de un solo hombre. Y no lo consiguió para salir a jugar (27-14) ante una Suiza que hoy resolvió más problemas ofensivos desde el primer minuto en un segundo, tres minutos, y los suizos no pudieron anotar que seis tantos.

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