miércoles, febrero 21

Baja demanda de tipos de interés | Negociaciones

Con la reactivación de las regulaciones fiscales europeas y la posibilidad de poner en funcionamiento mecanismos revisados ​​para monitorear los supuestos desequilibrios, la gestión económica regional no depende de la política monetaria. El relativo optimismo de los mercados, que anticipa una relajación de los tipos de interés, se debe a la desescalada observada en todos los países europeos. El BCE, sin embargo, violó estas expectativas sobre el contenido de las últimas declaraciones de Lagarde.

La principal preocupación de los funcionarios monetarios está vinculada a la evolución de los salarios, y no al IPC como tal. Aunque estamos convencidos de que esta tendencia es exagerada, debemos dar razones a los economistas del BCE para que no midan la temeridad de las conclusiones precipitadas sobre la moderación registrada por el índice de precios (una precaución exenta de ciertos análisis de mercado). Sí, el elevado coste de la energía y otras sustancias importantes se filtra junto con los componentes del IPC, incluido el subyacente, porque eso necesariamente significa que hemos reaccionado a la inflación. Para que esto suceda, es necesario que la dinámica interna de la economía se acerque al objetivo del 2%.

Dicho esto, la expresión de la tasa del PIB, principal barómetro de la inflación, es dinámica al integrar los costos salariales, las ganancias corporativas y los impuestos a la producción. En el caso de España, por ejemplo, se estima que el deflector del PIB aumentará un 6% en 2023 respecto a un año antes. Y en la eurozona, un poco menos, el 5,6%, según las previsiones de diciembre del BCE. Si esta trayectoria persiste, el IPC se detectará en los próximos meses o se habrá estabilizado en niveles superiores al objetivo (los precios de la energía y los costes de las importaciones se gastarán tanto como el pasado ejercicio financiero, algo poco probable hoy). A partir de ahí, el banquillo central sale bajo fianza.

Sin embargo, los determinantes del defactor del PIB pueden moderarse, de forma similar a la que se obtiene con el propio IPC. Mientras se observa una fuerte pérdida de poder adquisitivo en el inicio de la inflación hermano, los agentes sociales deciden pagar una compensación parcial. En España, los salarios de contrato aumentan un 3,5% en el trimestre en términos interanuales, y en la Eurozona aumentan un 4,7% (con datos del tercer trimestre), anual de los valores registrados un año antes. Sin embargo, la información más actualizada debe permitir que la remuneración efectivamente percibida por los trabajadores sea gratuita. Así como la prueba de los datos retributivos de los medios de comunicación de las grandes empresas, o de la plataforma de empleo que pretende representar las profesiones cualificadas que más se han beneficiado de la recuperación.

El impacto de la actividad económica, o la desaparición del crecimiento en las economías de Europa central como Alemania, donde se avecina una recesión, también favorece una fuerte tensión sobre el aumento de las remuneraciones y de los beneficios empresariales. Si algunos sectores experimentan fenómenos de fuga de mano de obra, presión sobre la inflación salarial, otros plantas de contención o prefieren ajustar la jornada laboral ante la caída de la demanda, para no ver una espiral generalizada. Sin duda, el BCE tendrá que realizar compras en los próximos meses, intensificando su actividad comercial.

En realidad, el mayor riesgo es la geopolítica, en este caso las consecuencias del conflicto en Oriente Medio. En aquel momento el incendio no afectó a los mercados energéticos, sino también a las flotas marítimas, que estaban en pleno funcionamiento. Si la tendencia continúa, la política monetaria también será la mejor respuesta. Con todo, salvo nuevo choque En el exterior, la desinflación está aumentando, facilitando la bajada de los tipos de interés a partir del verano y dando aire a la economía. Pero ojo con el riesgo de anticipación.

Deudá

El crecimiento empresarial aumentó en el tercer trimestre hasta el 65,5% del PIB, el más bajo desde 2002 (los medios de comunicación de la zona euro en el segundo trimestre fueron del 68,8%). Sin embargo, esto muestra la heterogeneidad de la situación financiera entre sectores y empresas, como la de los balances centrales del Banco de España. Asimismo, los datos del ICO indican un alto nivel de crédito en particular vigilancia en relación a la tarjeta prestamos covid. Por lo tanto, la persistencia de tipos de interés elevados puede provocar turbulencias significativas.

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