lunes, marzo 4

El conflicto del Mar Rojo y la inflación | Negociaciones

Otras veces, la geopolítica afecta la dinámica de la economía y es, en su mayor parte, responsable de la inflación. Se espera que en 2024 se produzcan grandes turbulencias en los precios, lo que facilitará la convergencia hacia niveles cercanos al objetivo del BCE hacia el final del ejercicio, lo que constituye un terreno propicio para la reactivación de la política monetaria.

Los datos más recientes coincidían con este beneficioso escenario: el mes de octubre finalizó con un plan IPC, por delante de las subvenciones que prevalecieron en el periodo de navegación. Además, se acepta la moderación del precio de compra, de forma gratuita por la reducción de alimentos (un pequeño porcentaje del mes, registrándose el impuesto interanual hasta el 6,7%, las letras de dos dígitos que soporta la familia hasta otoño) . Además, la desinflación se ha extendido: uno de cada tres componentes del IPC, el doble que en dinero ha pasado, tiene una carga inflacionaria inferior al 2%. Por el contrario, la inflación supera el 6% para cada cuatro componentes, desde inicios de 2023.

Además, entre los elevados niveles mensuales, la evolución de la tendencia es muy favorable, con un incremento de contenido inferior al 2% observado en el trimestre (en concepto de tasa trimestral anualizada). Como la plateauectoria ha sido la misma en la zona euro, se acariciaba la posibilidad de una reducción de los tipos de intereses en los próximos meses.

Sin embargo, el riesgo de que el conflicto entre Israel y Palestina se desborde hace caer un jarro de agua fría sobre este panorama dominante. Ante la intensificación de los ataques contra los grandes comerciantes que viajan a través del Mar Rojo, no se debe esperar la respuesta militar de una coalición de países liderada por EE UU y probablemente provocará represalias por parte de Irán y otros, también conocidos como milicias chiítas. El resultado es una paralización de la navegación en una zona estratégica para la economía global por el tránsito de entre el 10% y el 20% del comercio mundial de mercancías.

Se estima que, en su intención de ordenar esta región, el transporte entre Asia y Europa se realizará entre dos y tres semanas de regreso, lo que se traducirá en un fuerte control de costes. Según el Índice de Precios de Fletes, las flotas para esta ruta se han reducido un 242% en los últimos dos meses. Se trata de una magnitud que, al prolongarse en el tiempo, probablemente interrumpirá el proceso de desinflación: según estimaciones del FMI, fundamentales en la experiencia pasada, la duplicación del coste del transporte generará una subvención del IPC de seis décadas.

Afortunadamente, la disponibilidad de contenedores es un factor mitigante. Dado el débil comercio mundial, la demanda está aproximadamente un 20% por debajo de la oferta de contenedores, un desequilibrio que probablemente reducirá el impacto del aumento de los tiempos de envío, pero no de las cancelaciones.

También es probable que las hostilidades desestabilicen los mercados energéticos. Como algunos de los países que son grandes exportadores de hidrocarburos, los precios ganaron popularidad y la cotización del barril de Brent subió hasta los 80 dólares. El impacto aún es manejable, pero mucho dependerá de cómo evolucione el fuego y de su extensión.

Con todo ello, partidarios de la hipótesis de un conflicto concentrado en el tiempo, la desescalada del IPC debería continuar. La reversión parcial de los registros del IVA y otros impuestos instrumentados durante la guerra en Ucrania tendrá efectos puntuales, pero sin tener que afrontar el envío de desinflación. Sin embargo, en un escenario de crecientes tensiones geopolíticas, los precios aumentan como respuesta, con el doble inconveniente de la erosión del mal que puede adquirir la vivienda y de reducir el margen de maniobra del BCE para reducir los tipos de interés. La economía, una vez más en el ambiente.

CIB

Los combustibles fósiles están siguiendo uno de los principales efectos de la desinflación. La parte de la hipoteca de un precio del petróleo estable en sus niveles actuales, precedió a un incremento del IPC del 3,2% para el mes de 2024, tres décimas menos que el año pasado. Por su parte, el IPC subyacente (después del consumo de energía y los precios de los alimentos), bajará hasta el 2,9%, menos que en 2023. En un escenario en el que el precio del petróleo haya aumentado hasta los 100 dólares, la inflación media anual de precios aumentará será del 3,7% y la caída será del 3,3%.

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