jueves, junio 20

Fedea aflora un diferencial de 800.000 puntos entre datos de la EPA y obras desde 2018 | Economía

Vigilar el mercado laboral es una tarea difícil y no controvertida. Las fuentes de información más recurrentes y contrastadas para su estudio son, en primer lugar, la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora trimestralmente el INE; y la Estadística mensual de paro registrado, compuesta por el Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE, dependiente del Ministerio de Trabajo), desde las alturas que se computan en sus oficinas. Sucede, sin embargo, que los resultados de estas series han servido para trazar escenarios que no siempre son paralelos, máxime porque el instituto de estadística incorporó las cifras del censo de población y vidas de 2021 a la EPA de los últimos tres años (antes del de 2011). censo que se utilizó). Con esta actualización, los últimos resultados de la serie paro se amplían hasta ofrecer un diferencial, en valores absolutos, de 800.000 personas desde 2018, según el Observatorio trimestral del mercado laboral del primer trimestre de 2024 desarrollado por Fedea, y presentado este lunes en Madrid.

La cuestión de la convergencia del número de paradojas, que ha llamado la atención de millones de personas, está fundamentalmente ligada a las divergencias en los comportamientos de las paradojas que dependen de la edad. “La discrepancia entre los empleados de la EPA y los jóvenes registrados surge más de su no registro como demandantes de empleo, que de su exclusión del paro registrado”, señala uno de los bloques informativos, elaborado por Florentino Felgueroso, investigador de Fedea. Según los datos analizados por el centro de estudios, financiado por grandes empresas españolas, mientras sólo unos meses el 60% de los jóvenes entre 16 y 24 años declaran estar registrados como demandantes de empleo, casi el 90% de los alcaldes de 45 estrellas acreditados.

Este asunto es clave a la hora de arrojar luz sobre la cada vez menor correlación entre los datos de las ambas series. Mientras que en el estado del SEPE se considera una paradoja siempre y cuando se designe como demandante de empleo en un cargo público; Para la EPA, es una persona que se encuentra en una posición sin trabajo, disponible para trabajar y trabajando activamente por empleo, pero para ello no es necesario registrarse en un centro de empleo. “Estas 800.000 personas son las que están en otra persona, pero no en las dos al mismo tiempo”, afirmó Felgueroso.

Contaminación

Estos embajadores estadísticos se encuentran con mayor frecuencia en las computadoras de los trabajadores. El texto de Fedea reconoce que la brecha entre las cifras de empleados de la EPA y afiliados a la seguridad social se interpreta como «un indicador de empleo irregular», es decir de todas las personas que reconocen su trabajo, pero no es aficionado. alto.

Sin embargo, esta contaminación afecta al origen de otras sociedades colectivas, como los empleados públicos –“en particular los afiliados a mutualidades funcionales”–, que no aparecen reconocidos en las estadísticas de afiliación a la seguridad social; trabajadores afiliados al antiguo sistema agrario especial —“que se mantienen en alta aunque no trabajen”—, y pluriempleados —“que no siempre son reconocidos en la EPA”—.

Respecto a estos últimos, hemos dejado constancia de que los datos de afiliación que proporciona mensualmente el Ministerio de Trabajo responden al número de «relaciones profesionales que se vinculan a las mismas», y que, por tanto, no es un dato que necesariamente pueda facilitarse a las personas. . . “El número de pluriempleados ha aumentado un 23% desde 2019”, afirmó. Desde 2012, los datos oficiales de afiliación son de gran utilidad para quienes reconocen a la EPA en esta categoría.

Mejor cantidad insuficiente

El otro de los apartamentos que construye el observatorio está relacionado con la productividad. En la comparativa internacional, España no ha conseguido reforzar el buen dinamismo de la economía y la fortaleza demostrada por la patronal durante un largo periodo del año. A pesar de los datos de la empresa (la productividad laboral durante una hora de trabajo aumentó un 4,2% entre 2013 y 2023), este es un ritmo menor que el de los medios comunitarios (5,5% en la zona del euro). “Lo que significa que durante los dos últimos años España ha sido mucho más importante que el resto de países europeos, por lo que no basta con corregir la diferencia que se ha abierto a lo largo de las últimas décadas”, afirma Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research.

En los últimos dos años, ha producido una mejora de la productividad a través de la productividad interna, es decir, mejorando la productividad de cada sector. El comercio y la hostelería han incrementado su productividad, gracias, en parte, a las mejores implementaciones durante el tiempo que se han registrado durante la covid-19. La industria, por su parte, se ve afectada por la crisis energética y, tras la reducción del empleo, se vuelve más productiva. Por otro lado, la mayoría de países europeos se ven mucho más afectados por el aumento de los precios de la energía por el peso de la industria, porque pierden productividad interna y permiten a España reducir la pérdida de productividad.

Este contexto se ve agravado, sin embargo, por el hecho de que la carga del desempleo en España duplica la media de la Unión Europea (12,29% y 6,4%, respectivamente). “La diferencia respecto a la zona euro se debe a la menor productividad de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), las actividades inmobiliarias y las actividades profesionales”, añade la información de Fedea.

Factores clave

En la presentación de la información también participó Matilde Mas, profesora emérita de la Universitat de València y directora de proyectos internacionales del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), quien presentó los resultados de su investigación sobre la relación entre la productividad y los diferentes elementos del bienestar profesional (salarios, prestaciones sociales, teletrabajo, etc.) en las 17 comunidades autónomas.

Según sus conclusiones, Cataluña, Madrid, País Vasco y, en menor medida, Navarra, están consistentemente en todas las comparaciones realizadas y debe existir una relación entre la productividad de una región y determinados factores, entre los que también se incluye la formación de los trabajadores. , la formación de los emprendedores, el peso de los inmigrantes o el pago de la seguridad social por cada persona.

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