domingo, abril 14

Fútbol insoportable, Vallecas siempre | Fútbol | Deportar

Fede Valverde pensó en la recuperación, tuvo toda el alma y su método. La instalación en el balcón de uno de los barrios del Tercero o en el barrio de uno de estos edificios de Vallecas está asociada a la puerta del estadio del Rayo donde no tiene fondo. Sucedió el año pasado. Pero esta vez cambié a algo así y una pelota acabó en la calle. Un circuito que rompe este espejismo suave y artificial en uno que brilla a través del inmaculado espectáculo del fútbol televisado. Sí, eso es parte de la gracia de esta cancha. Fútbol temprano, imperfecto, crudo… pero en Primera División. Un campamento hoy sin vestimenta digna, pero hoy solo uno para los espectadores, para el barrio y para los jugadores.

El Rayo era uno de los pocos que nos quedaban. Y ahora no puedo jugar en el barrio en el que crecí. “Es aún más insostenible fichar en Vallecas”, afirmó la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. Insostenible, ya no es bueno, parece este fútbol. El insufrible parecía colocar la fortaleza de los Power Rangers en la mitad de la Castellana, y aquí está el nuevo Bernabéu. Mientras que un club de la situación económica del Barcelona podría tener un nuevo estadio -el perdido Espai Barça- por 1.472 millones, aún más abajo en la costa, entre otras cosas, se exigen dos condiciones laborales a quienes la construcción. Insostenable no debería verse como un club que alimenta y alimenta el ecosistema de una comunidad que posee la mayor parte de ese dinero para fomentar una operación urbana. Si, lo sabemos, el estadio es fatal -veamos las imágenes de la granizada de este sábado- es la licencia para sobrevivir, para ganar dinero. Pero no sentí que fuera una de las principales misiones sociales del club y no tengo ninguna garantía sobre el impacto deportivo. Lo importante para el Espanyol es que tiene una valiosa concentración inglesa en Cornellà y un equipo en Segunda División.

En Vallecas, “muchos se consideran vallecanos antes que madridistas”, escribe Ignacio Pato en su sorprendente Grada Popular (Panenka, 2022). El mismo autor lanza en abril. No, es feria para domar. (Altamarea), un libro sobre el Rayo y que también toca la geografía canchística de este mismo programa, obra de Aitor Lagunas. Algunos campamentos han encontrado gran parte del barrio donde se establecen, y aficiones como las de los poblanos. Sarrià, Les Corts, Atocha,… Pero ni esta gente vive aquí, ni la que le atrae una vejez dominada ahora por las cafeterías. Frío Te interesa este asunto o el hecho de que los baños del estadio no tengan papel higiénico. Lo llamaremos gentrificación. Dos de los barrios donde se encuentra el precio de residencia más alto en Madrid: Puente de Vallecas y Villa de Vallecas, donde viven 350.000 habitantes, los mismos que en Bilbao. Y Valdecarros, donde se ubica el Rayo, en el límite del distrito, es el mayor desarrollo urbano de España.

Una cadena humana entró al estadio al final de la semana, donde el equipo ya no se movía. Pero no está claro que ni la propiedad del club ni las administraciones estén vinculadas a la obra. En el Palacio de Vallecas tampoco está la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso: viste menos que el Bernabéu o el Metropolitano. Hay un espacio político y económico desproporcionado. Si cambia, Santiago Abascal y Rocío Monasterio, cuestionan por este mismo motivo. Y fue el día que pasó en el campamento Román Zozulya, un joven que había dejado el Rayo en 2017, pero que nunca había debutado con la camiseta radiante por sus coqueteos con la ultraderecha. Vista del panorama, como escribir Lagunas, un pensamiento que lo único insostenible es que el Rayo no informe a Vallecas. Los escuchamos, como le dijo John Rambo al coronel Trautman antes de entrar en combate militar.

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