domingo, abril 14

Luces y sombras de la productividad | Negociaciones

Las previsiones invernales de la Comisión Europea confirman que el buen momento de la economía española debe gozar de buena salud para los resultados obtenidos por el sector exterior. Nuestra empresa productora tiene cuota de mercado en los mercados exteriores, así como por delante de las importaciones, demostrando su competitividad. Los costes de producción han evolucionado favorablemente gracias a la disponibilidad de energía relativamente abundante, comparable a la de las economías centroeuropeas.

Los datos de Bruselas también revelan el punto principal de la debacle de nuestro modelo: el avance de la productividad, algo que no nos permite enfrentarnos a competidores con salarios estables, en un momento que complica la financiación del bienestar del Estado. Durante la última década, nuestra productividad ha aumentado un 4,2%, frente al 5,3% de los medios de la eurozona (con datos del PIB por hora trabajada). Y la diferencia no ha cambiado sustancialmente desde la pandemia, ni con la infección de los fondos europeos.

Una descripción sectorial ayuda a comprender el origen de la brecha de productividad. Dos sectores destacan de la atonía registrada a nivel agregado. Por un lado, los industriales, con un aumento del valor de la persona ocupada del 4%, tasa superior a la observada en otras grandes economías europeas. Asimismo, los servicios de alto valor añadido, agregados en los ámbitos de la información, la comunicación y las actividades profesionales, científicas, técnicas y administrativas, también han experimentado un aumento de productividad relativamente elevado (significativamente superior al de los medios de comunicación de Alemania, Francia e Italia). El resto de las actividades de servicios y el sector primario, considerados en su conjunto, registraron una caída de la productividad que perduró el resultado global.

Los sectores pueden caracterizarse tanto por un mercado exportador como por un gran empresario para la industria mediática nacional, estimulando lo mejor en la organización del trabajo y la búsqueda de eficiencia productiva. Ils sont en commun avec la plus petite dépendance du marché intérieur, et leur fragmentation comme conséquence de tout le type de normes territoriales — ce qui nuit à la taille de l’entreprise et à l’efficacité dans des secteurs aussi importants que la construction, por ejemplo -.

La disparidad sectorial en productividad también pone de relieve la relevancia de una estrategia transversal, porque el disparo de los sectores más dinámicos no parece trasladarse al resto de actividades (verificación de la actividad del efecto). escapada).

Actualmente, la transversalidad que promete que los fondos europeos ya no se registrará, debido a los grandes resultados de ejecución, especialmente en el contexto de la digitalización. Las presentaciones anuales de las principales agencias públicas de tecnología muestran porcentajes de finalización inexplicablemente bajos. Y un programa que ya está ejecutado, como el estuche numéricamente nada resultó redundante en una respuesta a la inversión ni en un aumento significativo en el tamaño de las pymes. Los fondos europeos tienen un efecto más tangible en determinados sectores como el de los vehículos eléctricos, pero también en este caso el impacto no se suma a las expectativas de la lenta aplicación del rojo del suministro eléctrico y de las líneas eléctricas, consecuencia de diversas medidas administrativas. cuerpos de botellas.

La buena noticia es que parte del trabajo productivo está marcando el comienzo del cambio tecnológico, la transición energética y la reconfiguración de la globalización. No es difícil que este avance no se filtre al resto de la economía, prolongando los resultados de la conjunción y ensangrentando las desigualdades. Todo ello demuestra la relevancia de políticas horizontales, como la competencia del mercado interior, la reforma fiscal y financiera para facilitar la aparición de medianas empresas más productivas y con salarios más elevados, o la articulación de la oferta formativa con las necesidades del mercado laboral. Cuando se trata de productividad, la disponibilidad de oportunidades es clave.

Industria

La productividad de la industria manufacturera ha aumentado un 4,4% desde la pandemia (en términos de valor añadido por persona ocupada, en comparación con los tres primeros trimestres de 2023 con el mismo período de 2019). El resultado supera el 3,6% registrado en Alemania. Por su parte, Francia e Italia tienen tasas del 7,8% y 2,6% respectivamente. Antes de la ruptura de datos, no es posible determinar en qué consisten estas diferencias en términos de cambios estructurales, o fenómenos transitorios de retención de plantas en los países más afectados por la crisis energética.

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